La marcha de pato en niños: ¿es normal y cuándo consultar?
Cuando esta orientación de los pies aparece al empezar a aprender a caminar, por lo general no es preocupante. Lo importante es observar cómo evoluciona y si aparecen otros signos, como dolor, cojera o caídas frecuentes.
¿Por qué puede un niño caminar con los pies hacia fuera?
Aprender a caminar lleva tiempo. Antes de desplazarse con seguridad, el niño debe aprender a impulsar su cuerpo hacia delante, mantener el equilibrio y reaccionar cuando lo pierde.
Este aprendizaje es progresivo y cada niño evoluciona a su propio ritmo.
Una forma de caminar que aún está desarrollándose
Al dar los primeros pasos, el niño no camina con tanta estabilidad como uno más mayor. Todavía vacila, busca cómo apoyar los pies y prueba distintas maneras de desplazarse.
Puede caminar con los pies girados hacia fuera, con los pies girados hacia dentro o, a veces, de puntillas. Al empezar a aprender a caminar, estas distintas formas de hacerlo no son necesariamente preocupantes.
Un equilibrio que se desarrolla progresivamente
Cuando el niño empieza a caminar solo, sus pasos aún pueden ser vacilantes y las caídas siguen siendo frecuentes. Con el paso de los meses, va ganando seguridad, mejora su equilibrio y empieza a correr con más soltura.
¿Es normal que los niños pequeños caminen con los pies hacia fuera?
Ver a tu hijo caminar con los pies hacia fuera puede sorprenderte. Sin embargo, es importante interpretar esta observación teniendo en cuenta su desarrollo motor.
En un niño que acaba de aprender a caminar, una forma particular de hacerlo puede ser propia de la etapa en la que todavía está aprendiendo a encontrar el equilibrio.
Durante los primeros meses caminando
Un niño que empieza a caminar aún no tiene las mismas habilidades motrices que otro que lleva varios años desplazándose con seguridad. Recuerda: ¡hace apenas unos meses ni siquiera sabía mantenerse de pie! En muy poco tiempo ha progresado enormemente y sigue desarrollando sus habilidades motrices cada día.
Al principio avanza con más vacilación. Poco a poco mejora su coordinación, su equilibrio y su capacidad para esquivar obstáculos.
Por eso, es preferible observar la evolución general de su motricidad en lugar de fijarse únicamente en la orientación de sus pies.
Cuando el niño se mueve sin molestias
También es útil observar cómo se desenvuelve tu hijo en sus desplazamientos cotidianos.
Si juega, corre y participa en sus actividades habituales sin mostrar dolor ni molestias particulares, al principio de su aprendizaje puede bastar con observar cómo evoluciona su forma de caminar. Comprueba también que sus zapatos no le queden demasiado pequeños ni demasiado grandes, ya que esto puede alterar su forma de caminar.
En cambio, algunos signos asociados a esta forma de caminar deben llevarte a solicitar una valoración médica.
¿Cuándo consultar si tu hijo camina con los pies hacia fuera?
Caminar con los pies hacia fuera no requiere necesariamente una consulta. No obstante, algunas señales deben llevarte a pedir consejo a un profesional sanitario.
Señales a las que prestar atención
Se recomienda solicitar una valoración médica, en particular:
- si tu hijo cojea o se balancea al caminar;
- si tiene dolor en los pies, los tobillos o las rodillas;
- si se cansa al caminar;
- si sus zapatos muestran un desgaste prematuro o asimétrico;
- si sigue perdiendo el equilibrio o cayéndose con frecuencia pese a llevar mucho tiempo caminando;
- o, simplemente, si te preocupa su evolución.
¿A qué profesional consultar?
En primer lugar, acude a tu médico de cabecera o pediatra.
Según la situación, podrá derivar después a tu hijo al profesional adecuado: podólogo, fisioterapeuta, psicomotricista, osteópata o cirujano ortopédico.
Si te derivan a un podólogo, elige preferiblemente uno especializado en podología pediátrica.
¿Hay que corregir la marcha de pato con zapatos?
Ante una forma de caminar que parece inusual, puede resultar tentador buscar un zapato de caña alta o rígido para sujetar mejor el pie.
Sin embargo, la única función del zapato de un niño pequeño es protegerle el pie sin dificultar sus movimientos.
El zapato debe acompañar el movimiento del pie
Un zapato no debe bloquear ni limitar los movimientos del pie y del tobillo.
Cuando tu hijo necesite llevar zapatos, especialmente al aire libre, el modelo debe permitirle seguir moviendo los pies libremente y percibir las sensaciones del suelo.
La elección de los zapatos también debe adaptarse a su desarrollo motor y a la forma de sus pies.
Elegir zapatos flexibles y adecuados
Durante las primeras etapas al caminar, un zapato debe tener, entre otras cosas, una suela fina, plana, ligera y lo bastante respetuosa para acompañar los movimientos del pie.
Una puntera ancha también permite que los dedos se muevan libremente. En cambio, un zapato demasiado estrecho puede comprimir los dedos, ejercer presión y alterar la forma de caminar.
¿Puede caminar descalzo ayudar a aprender a caminar?
Cuando el entorno lo permite, dejar que tu hijo camine descalzo favorece la libertad de movimiento.
Dejar que el pie perciba el suelo
Las plantas de los pies proporcionan al niño mucha información sensorial.
Estas sensaciones le ayudan a encontrar el equilibrio y le permiten adaptar progresivamente sus movimientos al entorno. Dejar que el pie se mueva libremente también contribuye al desarrollo de su musculatura.
Variar las superficies
Cuando pueda hacerse con seguridad, puedes dejar que tu hijo camine descalzo sobre distintas superficies.
El suelo de casa, la hierba o la arena le proporcionan sensaciones diferentes y hacen que apoye los pies de distintas maneras.
No es necesario recolocarle los pies deliberadamente. El objetivo es, ante todo, permitirle desarrollar sus habilidades motrices de forma natural.
¿Qué relación hay entre caminar con los pies hacia fuera y los pies planos?
A veces, los padres pueden relacionar la forma de caminar con los pies orientados hacia fuera con los pies planos.
Sin embargo, los pies planos son extremadamente frecuentes en los niños pequeños y no deben considerarse automáticamente la causa de su forma de caminar.
El arco plantar se desarrolla progresivamente
En los bebés y los niños pequeños, el arco plantar aún no tiene su forma definitiva.
Según el estudio del Dr. Dusabe y el Prof. Docquier (2013), del Servicio de Ortopedia de las Clínicas Universitarias Saint-Luc (UCL) de Bruselas, el 97 % de los niños de 18 meses tienen los pies planos. A los 6 años, el 24 % de los niños aún los tienen, y sus pies pueden seguir evolucionando hasta el final de la adolescencia.
Con la marcha y el desarrollo del pie, los músculos evolucionan progresivamente y el arco plantar se hace más visible.
Las plantillas ortopédicas no siempre son necesarias
Un pie plano flexible que no causa dolor generalmente no requiere ningún tratamiento específico.
Por tanto, las plantillas ortopédicas no suelen indicarse para modificar o corregir la forma del pie. Su función principal es aliviar posibles dolores cuando un profesional sanitario considera necesario intervenir.
¿Cómo ayudar a un niño que camina con los pies hacia fuera?
Si el niño empieza a caminar con los pies hacia fuera mientras está aprendiendo a andar y no presenta ningún signo preocupante, no es necesario intentar modificar deliberadamente la posición de sus pies.
Lo importante es darle suficientes oportunidades para moverse y desarrollar sus habilidades motrices.
Favorecer el movimiento libre
Correr, trepar, jugar en el suelo o explorar su entorno permite al niño desarrollar progresivamente el equilibrio y la coordinación.
El movimiento libre consiste en dejar que el niño adquiera sus distintas capacidades por sí mismo, sin colocarlo en posturas que todavía no puede adoptar sin ayuda.
Por tanto, no es necesario enseñarle a colocar los pies de una determinada manera de forma voluntaria.
Elegir zapatos adaptados a sus pies
Cuando tu hijo necesita zapatos, debes elegirlos teniendo en cuenta su nivel de desarrollo motor, así como la longitud y la forma de sus pies.
Ten en cuenta la anchura del pie, la altura del empeine y la forma del tobillo para elegir un modelo que se adapte de verdad.
Nuestra herramienta «Ayúdame a elegir» te permite introducir las medidas, la forma de los pies y el nivel de desarrollo motor de tu hijo para recomendarte directamente modelos y tallas adecuados.
Si su forma de caminar va acompañada de dolor, cojera, cansancio inusual o caídas persistentes, consulta a tu médico o pediatra.