Las zapatillas, especialmente cuando se utilizan para hacer deporte, acumulan de forma natural humedad relacionada con la transpiración. Una buena ventilación es importante para permitir que los distintos materiales se sequen correctamente entre usos. 👣
Después de utilizarlas: abre bien las zapatillas y, si las plantillas interiores son extraíbles, retíralas con regularidad para que se aireen y se sequen por separado.
Si las zapatillas se usan para hacer deporte y también como calzado diario, te recomendamos alternar con otro par siempre que sea posible. Esto permite que las zapatillas tengan tiempo suficiente para secarse por completo entre usos y limita la acumulación de humedad y los malos olores. ✨
Para la limpieza: deja secar primero el barro y retira la suciedad con un cepillo suave. Limpia después el textil o el mesh con una esponja o un paño ligeramente húmedo y un poco de jabón suave o espuma limpiadora para calzado. Evita empapar las zapatillas.
Las plantillas interiores extraíbles pueden limpiarse por separado a mano con un cepillo o una esponja ligeramente húmeda y un poco de jabón suave o espuma limpiadora. No las dejes en remojo y deja que se sequen completamente antes de volver a colocarlas. 💫
Lavado en máquina: salvo indicación expresa del fabricante, no recomendamos lavar las zapatillas en la lavadora. La inmersión, el movimiento del tambor y el calor pueden dañar los tejidos, las espumas, los adhesivos y la forma de la zapatilla.
Si el fabricante de tu modelo autoriza explícitamente el lavado en máquina, respeta sus recomendaciones. En ausencia de instrucciones más precisas: temperatura máxima de 30 °C, centrifugado suave y plantillas retiradas.
Importante: deja siempre que las zapatillas se sequen completamente al aire libre antes de volver a usarlas. No las pongas en la secadora y evita radiadores, secadores, el sol directo o cualquier otra fuente de calor.